“Si te pega, pégale”: la cultura antiinstitucional no nace de la nada
(⏱Tiempo estimado de lectura: 5 minutos)
En muchas casas y salones de clase hay frases que se repiten con naturalidad. Parecen prácticas, incluso protectoras. Forman parte del lenguaje cotidiano con el que adultos intentan orientar a los niños frente al conflicto.
“No me vengan con chismes.”
“Resuelvan sus problemas entre ustedes.”
“Si te pega, pégale para que te respete.”
“La maestra no va a hacer nada.”
“De que lloren en su casa a que lloren en la tuya.”
“Pobre de ti que llegues golpeado.”
Cada una puede tener una intención comprensible: evitar exageraciones, fomentar carácter, preparar a los hijos para defenderse. Sin embargo, el mensaje estructural que transmiten puede ser mucho más profundo de lo que imaginamos.
Cuando un adulto descalifica un reporte como “chisme”, no solo intenta filtrar trivialidades. También puede estar enviando una señal clara: acudir a la autoridad incomoda. El niño aprende que señalar una conducta indebida genera más molestia que cometerla. El problema deja de ser la transgresión y se convierte en la denuncia.
Cuando se dice “resuelvan sus problemas entre ustedes”, parece promover autonomía. Pero también puede interpretarse como retiro institucional. La figura adulta se aparta del conflicto y el menor aprende que las reglas no necesariamente se activan a través de mecanismos formales, sino mediante dinámicas informales de poder.
La frase “si te pega, pégale” es aún más reveladora. Pretende empoderar, pero enseña revancha. Sustituye el recurso institucional por la respuesta directa. No se fortalece la confianza en reglas comunes; se fortalece la lógica del contraataque. El respeto deja de estar vinculado a normas compartidas y se asocia con la capacidad de imponer fuerza.
La advertencia “pobre de ti que llegues golpeado” añade otra dimensión. Aunque busque prevenir que el niño sea víctima, en realidad desplaza la carga hacia él. No solo debe defenderse; será responsable si no lo hace. La responsabilidad ya no recae exclusivamente en el agresor ni en la autoridad que debería intervenir, sino en quien no logró imponerse.
Y cuando se afirma “la maestra no va a hacer nada”, el impacto es aún más profundo. No solo se expresa desconfianza; se desacredita la institución frente al menor. El niño aprende que los canales formales son inútiles. Que esperar justicia es ingenuo. Que lo verdaderamente eficaz es resolver por cuenta propia.
El resultado acumulativo de estas frases es silencioso pero estructural. Se consolida una idea: la autoridad no resuelve, denunciar incomoda y la fuerza personal es el recurso más confiable. No se construye cultura institucional; se consolida cultura antiinstitucional.
Años después, ese aprendizaje se traslada al mundo adulto. Si en la empresa alguien incurre en una irregularidad, se asume que Recursos Humanos no hará nada. Si se detecta corrupción, se piensa que denunciar será inútil o contraproducente. Si alguien abusa de su posición, se evalúa si conviene confrontar directamente o simplemente callar.
La cultura antiinstitucional no surge espontáneamente en la vida profesional o política. Se construye gradualmente en el hogar y en la escuela, a través de mensajes que minimizan la denuncia, desacreditan la autoridad o legitiman la respuesta privada como única vía eficaz.
Educar no es eliminar el conflicto; es enseñar cómo procesarlo. Y procesarlo implica confiar en reglas comunes, en figuras de autoridad responsables y en mecanismos formales de resolución. Implica distinguir entre chisme y denuncia, entre debilidad y responsabilidad, entre defensa legítima y revancha.
Si aspiramos a adultos que confíen en las instituciones y que activen mecanismos formales frente a la ilegalidad, debemos revisar las pequeñas frases que repetimos sin medir su alcance. Porque la cultura antiinstitucional no nace de la nada. Se aprende. Y empieza mucho antes de la vida adulta.
¿Eres trabajador que enfrenta acoso laboral o empresa que busca implementar políticas de prevención? Contáctanos contacto@legalcoach.mx para recibir asesoría especializada en derecho laboral mexicano.